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Cómo facturar sin ser autónomo o trabajando por cuenta ajena

¿Se puede facturar sin estar dado de alta en autónomos o trabajando por cuenta ajena?

La respuesta es: sí, hay casos en los que mucha gente factura sin estar dada de alta en la Seguridad Social. Pero cuidado, porque esto no significa que sea un “truco legal” automático ni una barra libre para facturar sin límites.

Aquí es donde mucha gente se confunde:

  • Hacienda y Seguridad Social no son lo mismo.
  • Puedes estar correctamente dado de alta en Hacienda y, aun así, no estar en autónomos.
  • Y precisamente ahí es donde existe ese famoso “gris” del que hablan asesores y gestores.

Lo importante es entender esto de forma sencilla:

Con Hacienda: obligatorio sí o sí

Da igual si haces una factura de 50 €, 300 € o 3.000 €.

Si realizas una actividad económica y emites facturas, tienes que darte de alta en Hacienda. Punto.

Eso significa:

  • Presentar el modelo 036 o 037 para darte de alta.
  • Declarar tus ingresos.
  • Presentar IVA si corresponde.
  • Incluir esos ingresos en tu declaración de la Renta.

Hacienda no suele entrar a valorar si ganas poco o mucho. Lo que quiere es que declares.

Por eso escuchar frases tipo:

“Como es poco dinero no hace falta declarar”

Eso es una receta bastante peligrosa.

Las facturas dejan rastro. Los pagos por transferencia dejan rastro. Bizum deja rastro. Stripe deja rastro. Todo deja rastro.

Con la Seguridad Social: aquí empiezan los matices

La Seguridad Social juega con otro criterio distinto: la famosa habitualidad.

La teoría legal dice que debes darte de alta como autónomo si trabajas por cuenta propia de forma: 

  • Habitual
  • Personal
  • Directa
  • Con ánimo de lucro

El problema es que la palabra “habitual” no está perfectamente definida.

Y ahí es donde nacieron muchas sentencias que utilizan el SMI como referencia orientativa.

Por eso, durante años, muchísima gente ha hecho pequeños trabajos freelance mientras tenía nómina:

  • Un diseñador que hace logos de vez en cuando.
  • Un programador que factura una web puntual.
  • Una profesora que vende un curso online.
  • Un fotógrafo que cubre dos bodas al año.

Y en muchos casos, si los ingresos eran bajos y no existía una actividad constante, no se exigía el alta en autónomos.

El SMI no es un “permiso oficial”

Aquí viene una de las mayores confusiones de internet.

No existe una ley que diga:  

“Si ganas menos del SMI no necesitas autónomos.”

Eso no está escrito así en ninguna norma.

Lo que existe son sentencias judiciales donde se ha interpretado que ingresos inferiores al SMI pueden indicar falta de habitualidad.

¿La diferencia? Es enorme.

Porque una cosa es ganar un juicio y otra muy distinta evitar una inspección.

En otras palabras: 

  • El SMI puede ayudarte a defenderte.
  • Pero no impide que la Seguridad Social pueda reclamarte el alta.

Lo que más mira la Seguridad Social

Más allá del dinero, muchas veces el verdadero problema es la recurrencia.

Por ejemplo:

  • Facturar 200 € una vez → normalmente poco problemático.
  • Facturar 200 € todos los meses al mismo cliente → mucho más delicado.

Porque ahí ya parece una actividad estable.

Y cuanto más se parezca a un negocio real, más fácil es que interpreten que existe obligación de alta en RETA.

Hay varios factores que suelen aumentar el riesgo:

  • Tener página web profesional.
  • Publicitar servicios constantemente.
  • Tener varios clientes recurrentes.
  • Emitir facturas todos los meses.
  • Depender de esos ingresos para vivir.

No significa que automáticamente estés incumpliendo, pero sí que la actividad empieza a verse como algo habitual.

Entonces, ¿qué hace mucha gente?

La realidad es que muchas personas que ya tienen nómina:

  • Se dan de alta en Hacienda.
  • Facturan trabajos puntuales.
  • Declaran sus impuestos correctamente.
  • Y no se dan de alta en autónomos mientras los ingresos sean pequeños y esporádicos.

¿Existe riesgo? Sí.

¿Es lo mismo que trabajar “en negro”? No.

Porque precisamente están declarando y pagando impuestos.

La diferencia es que interpretan que no existe habitualidad suficiente para entrar en RETA.

Y ahí cada caso cambia muchísimo.

La opción más segura: regularizar cuando la actividad crece

Hay un momento en el que intentar mantenerse “en el gris” deja de compensar.

Si empiezas a tener clientes recurrentes, ingresos estables o proyectos constantes, lo más inteligente suele ser regularizarse.

Especialmente porque hoy existen ayudas, tarifa reducida y bonificaciones por pluriactividad que hacen mucho más llevadero el salto.

Además, dormir tranquilo también tiene valor.

“Facturar algo puntual mientras tienes nómina no suele ser lo mismo que montar un negocio estable. La clave está en la habitualidad, no solo en la cantidad.”

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